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  SANTO ROSARIO DE
  LA MADRE SANTÍSIMA DE LA LUZ

-Basado en la oración de los miércoles del R.P.F Diego de Olmedo-

 

Por la señal de la Santa Cruz…
Acto de contrición.
Hecha la señal de la cruz e hincado delante de una imagen de la Santísima Virgen se dirá la siguiente

Oración:
Hermosísima y amantísima Señora, Reina del cielo y Madre de los pecadores, llegó el momento en que mi corazón afligido por la culpa y agobiado por el peso que le han impuestos sus pasiones, vea sus errores y conozca el deplorable estado en que se encuentra; no tengo a quien volver mis tristes ojos, nadie puede darme el alivio, ni extender la mano para socorrer a un desvalido; sólo Tú, Señora, Tú, que eres el consuelo de los afligidos, el sostén de los desamparados, la Madre de los pecadores y la luz que puede alumbrarnos; aquí estoy, Señora postrado ante tus altares regándolos con mi llanto, y presentándote compungido mi corazón.
¿Para quién, Señora, se hicieron los favores? ¿No fueron para el infeliz? Sí, Señora, es honor vuestro amparar a un desvalido; muévete a piedad la oscuridad en la que me hallo; alúmbrame, Señora y seré salvo, extiende tu mano protectora y respirará un cautivo del pecado; todo cuanto miro en ti me alienta y conforta; la dulzura de tu nombre, ese semblante agradable y risueño, todo, todo me hace esperar mi felicidad; permite, Señora, que un desdichado te llame Madre, sí, Madre Santísima, Madre de la Luz, Madre mía, piedad, misericordia, acepta, por tanto, las alabanzas que mis labios te dan, y usa conmigo de tus antiguas gracias.

En seguida se rezará la oración siguiente, en la cual pedirá cada uno a la Santísima Señora el remedio de sus necesidades más urgentes.

Oración:
Amantísima y piadosísima Madre de la Luz; quien no conozca tus bondades, quien no sepa lo mucho que amas a los pecadores y el placer que éstos te causan cuando en sus aflicciones y necesidades acuden a la fuente riquísima e inagotable de bienes que manan de tu corazón; ése, pues, soberana Reina, no se acogerá a ti, que eres la dispensora de los bienes celestiales y el único amparo de los que gimen en este mundo de miserias y tropiezos.
Mas yo, Reina mía, consuelo mío, tesoro mío, única esperanza y refugio de mi atribulado corazón: Yo, celestial Reina, aunque indigno y pecador me pongo bajo la custodia de tu maternal amparo. Hasta hoy, santísima Señora, te ha invocado el desvalido y al punto le has socorrido en su trabajo; has oído llorar al desdichado y al instante lo has llenado de consuelo; has visto al pecador contrito y humillado; al punto le has abierto tus brazos maternales. ¿Y seré yo menos, Madre Mía, que aquellos a quienes sin cesar prodigas tus bondades? ¿He de ser yo el único que, habiendo acudido a Ti, vuelva sin hallar el consuelo y amparo apetecidos? ¡Imposible, piadosísima Señora…! Confío y estoy seguro de que me concederás el remedio en mis presentes necesidades, interponiendo para esto tus súplicas hacia tu SANTÍSIMO HIJO, que por amor nuestro vertió su sangre en el Calvario. Más si mis delitos y pecados no me hicieran acreedor a la gracia que solicito, entonces, Madre Mía, sumiso, acataré tu voluntad, seguro que después de sufrir en este mundo me llevarás a la eterna bienaventuranza donde espero ensalzarte, bendecirte y gozarte eternamente por los siglos de los siglos. Amén.

EMPIEZAN LOS MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO AL FINAL DE CADA UNO SE DIRÁN LAS SIGUIENTES JACULATORIAS CONTESTANDO TODOS

R. Madre de la luz bendita, sé nuestro amparo y consuelo.

Primer Misterio.
V. Salve al esplendor del cielo, de piedad fuente infinita.
R. Madre de la Luz bendita, sé nuestro amparo y consuelo.

Segundo Misterio.
V. Salve, Reina Inmaculada, refugio del desvalido, consuelo del afligido y Virgen la más amada. Pues eres nuestra abogada, haz que gocemos del cielo.
R. Madre de la Luz bendita, sé nuestro amparo y consuelo.

Tercer Misterio.
V. Entre todas las mujeres fuiste Tú la más hermosa, y prodigas generosa la dicha, paz y placeres. Y puesto, Señora, que eres de perfecciones modelo.
R. Madre de la Luz bendita, sé nuestro amparo y consuelo.

Cuarto Misterio.
V. Tú sola fuiste escogida para Madre del eterno, y al dominar al infierno, diste al hombre nueva vida. Por esto, Reina querida, ruega por nos con anhelo.
R. Madre de la Luz bendita, sé nuestro amparo y consuelo.

Quinto Misterio.
V. Agrada al Omnipotente el que por tu amor le rueguen, y no hay dicha que se nieguen a quien te ama reverente. Haz que por eso se aumente en nuestras almas el celo.
R. Madre de la Luz bendita, sé nuestro amparo y consuelo.

CONCLUIDOS LOS MISTERIOS SE REZA UN PADRE NUESTRO Y LAS AVES MARÍAS PROCEDIDAS DE ESTAS JACULATORIAS

– Padre Nuestro.
V. Eres de la Trinidad Sagrario, divina aurora.
R. Misericordia, Señora; Madre de la Luz, piedad.
Dios te salve, purísima Hija de Dios Padre, Virgen concebida sin pecado original. Ave María.

V. Cuando el Señor te escogió para su Madre y Esposa, de verte tan primorosa todo un Dios se suspendió. Con razón me aliento yo, al ver tu hermosa beldad. Eres de la Trinidad Sagrario, divina aurora.
R. Misericordia, Señora; Madre de la Luz, piedad.
Dios te salve, dignísima Madre de Dios Hijo, Virgen concebida sin pecado original. Ave María.

V. En el tiempo del dolor, como única mujer fuerte, viste acabar con la muerte la vida del Redentor; mas también el pecador vida halló en tu soledad. Eres de la Trinidad Sagrario, divina aurora.
R. Misericordia, Señora; Madre de la Luz, piedad.
Dios te salve, castísima esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen concebida sin pecado original. Ave María.

V. Tu nombre bella María, que causa espanto al infierno, es para el hombre tan tierno, que en él halla su alegría. Con razón, ¡Oh, Madre mía! exclamo al ver tu piedad.  Eres de la Trinidad Sagrario, divina aurora.
R. Misericordia, Señora; Madre de la Luz, piedad.
Dios te salve, María Santísima Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen concebida sin pecado original. Ave María.

V. Convierte mi corazón, y en mi postrera agonía, espero serás mi guía para ir a la eterna Sión. Alcánzame contrición y destruye mi maldad.
R. Misericordia, Señora; Madre de la Luz, piedad.

SALVE MADRE SANTÍSIMA DE LA LUZ

Dios te salve, Virgen del Empíreo Reina. Dios te salve, Madre de la Luz excelsa.
Dios te salve, vida de las almas muertas, y dulzura suave y esperanza nuestra.
Tú, entre las borrascas de esta vida incierta, eres para todos cual polar estrella.
Porque nos alumbres entre las tinieblas, a Ti levantamos voces lastimeras.
Como desterrados tristes hijos de Eva, a Ti suspiramos; oye nuestras quejas.
En el hondo valle de llanto y miseria, gemir a toda hora y llorar es fuerza.
Ea, pues, Señora y abogada nuestra, vuelve hacia nosotros tus miradas tiernas.
Las luces brillantes de tus ojos sean el dulce consuelo en tanta tristeza.
Sienta los influjos de esas dos estrellas los perseguidores de la Santa Iglesia.
Míralos, ¡Oh, Madre!, porque se conviertan; a nosotros mira porque no nos venzan.
Y cuando el fin llegue de nuestra carrera, término dichoso el destierro tenga.
Y entonces, ¡Oh, Madre!, a la luz más bella, de tu vientre fruto que es Jesús, nos muestra.
¡Oh, Virgen Clemente! ¡Oh, piadosa y tierna! ¡Oh, dulce, amable, suave y halagüeña!
Madre de la Luz, por nosotros ruega, para que el pecado no nos oscurezca.
Y que conducidos por la luz eterna, de Jesús logremos las dulces promesas. Amén.

LETANÍA

Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Padre celestial que eres Dios,
ten piedad de nosotros.
Hijo Redentor del mundo que eres Dios,
ten piedad de nosotros.
Espíritu Santo, que eres Dios,
ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios,
ten piedad de nosotros.
Santa María,                                                                                                           Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la Divina Gracia,
Madre Purísima,
Madre Castísima,
Madre sin mancha,
Madre Inmaculada,
Madre Amable,
Madre Admirable,
Madre del Buen Consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen Prudentísima,
Virgen Venerable,
Virgen Laudable,
Virgen Poderosa,
Virgen Clementísima.
Virgen Fiel,
Espejo de Justicia,
Trono de La Sabiduría,
Causa de nuestra Alegría,
Vaso Espiritual,
Vaso Honorable,
Vaso Insigne de Devoción,
Rosa Mística,
Torre de David,
Torre de Marfil,
Casa de Oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del Cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina Concebida sin pecado original,
Reina llevada al Cielo,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la Paz.
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Perdónanos, Señor.
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Escúchanos, Señor.
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Ten piedad y misericordia de nosotros.
Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios. No desprecies las suplicas que te dirigimos antes nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todos los peligros, ¡Oh, Virgen Gloriosa y Bendita!
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

BENDICIONES Y ALABANZAS A NUESTRA MADRE SANTÍSIMA DE LA LUZ

 

Bendita sea nuestra Madre Santísima de la Luz.
Bendita sea su Purísima Concepción.
Bendita sea su indecible pureza y castidad.
Bendita sea su perpetua virginidad.
Bendita sea su Divina Maternidad.
Bendita sea su clemencia y misericordia.
Bendita sea su admirable exaltación.
Bendito sea Dios, que la crió toda llena de gracia y hermosura.
Bendito sea Dios, que la escogió para Madre de Jesucristo.
Bendito sea Dios, que nos la dió por Madre, Abogada y protectora nuestra.
¡Oh, Madre Santísima de la Luz! Ilumina con tu esplendor nuestra ceguedad; convierte nuestro corazón al divino corazón de Jesús, y líbranos del dragón infernal, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

Oración Final (Y para todos los miércoles).

Madre y Señora, Tú eres la luz que disipas la sombra del engaño; Tú eres la dulzura que deleita el corazón, y eres la poderosa Madre en quien espero y confío; aleja de mi todo peligro; guárdame Señora, y en estos ochos días recíbeme por tuyo, yo volveré, Señora, a tus santísimos pies, yo daré a mi corazón la dicha de saludarte, y yo renovaré el amor que desde hoy te ofrezco. Ángeles de la Patria Celestial, alabad por mí a La Madre Santísima de la Luz; Dios y Señor de la majestad y grandeza, pues sólo Vos sabéis lo que es María, ensalzadla y engrandecedla; Tú, Madre y Señora, admite mi corazón; las necesidades que tiene Tú lo sabes; remédialas; derrama el bálsamo suavísimo de tu amor; haz que en todas mis acciones te llame Madre de la Luz; Alúmbrame, compadécete de mí, y no permitas que sea presa del demonio; tenme con tu santísima mano, y haz que, pues te porta como Madre, yo me porte como tu hijo. Amén.

V. ¡Oh, Madre de la Luz, Virgen María!
R. Ahuyenta de tu pueblo la herejía.
V. ¡Oh, Madre de la Luz, Virgen María!
R. Asísteme piadosa en mi agonía.
V. ¡Oh, Madre de la Luz, Virgen María!
Sea salva por tu amparo el alma mía.
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¡A JESÚS POR MARÍA!

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